sábado, 8 de enero de 2011

El circo mediático

En el recién finiquitado año, hemos asistimos a una de las puestas en escena más brillante jamás vista en la historia. Riámonos de las interpretaciones estelares de Al Pacino en El Padrino o de una que, personalmente, me encantó, Philip Seymour dando vida a Capote, ya que les ha surgido dura competencia. El actor principal, un australiano con apariencia pseudo excéntrica que responde al nombre de Julian Assange y ha sido encumbrado a una categoría casi mesiánica. Como actores de reparto, la Comunidad Internacional al completo y al servicio.

Ha sido, para muchos, la noticia del año, el escándalo del año o ¿quizás del siglo? Pero si lo pensamos detenidamente, ¿qué aspectos nuevos han aportado? Que un estado que aspira a mantener la hegemonía militar y económica mata, tortura, engaña, espía… Si y la bombilla la inventó Edison en 1879…

Pero lo más espectacular, amén de la actuación de Assange, ha sido la de los medios de comunicación. Desde que soy pequeño, bien es sabido que quien paga manda…

¿Pensábamos que los medios de comunicación al servicio del capital iban a dar publicidad a algo que si quiera cuestionase el poder establecido? Ya se sabe que no debemos morder la mano de quien te da de comer y, por supuesto, los ‘mass-media’ no han sido menos.

Para finalizar, una analogía, y perdonen si esta deslustra este puñado de palabras, pero podríamos decir que Avatar es al cine, lo que Assange a la política. Un escenario del que se ha trabajado hasta el mínimo detalle, pero un argumento más que visto… Cortinas de humo lo llaman.

Como dice el Antiguo Testamento, fuente eterna de sabiduría –mal les pese a muchos ateos- ‘nada nuevo bajo el sol’.


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