miércoles, 9 de febrero de 2011

Franco era antifascista

A la mayoría se le llena la boca cuando se habla de franquismo y, de estos, los muchos, para darle mayor elocuencia a su análisis, no se olvidan de tacharlo de ‘fascista’. Pensaréis que me he vuelto loco al catalogar a Franco de antifascista. Esto, en gran parte, se debe a la asociación ‘fascismo-autoritarismo’ y de ahí, pensamos que Franco por ser autoritario tenía que ser, por ende, fascista. La verdad, análisis bastante pobre para toda persona que se considere mínimamente racional.

A donde yo quiero llegar es que, Franco, a pesar de su coyuntural alianza con el fascismo italiano y el nazismo alemán, de darle al Régimen una pomposidad filofascista los primeros años, le importaba un rábano el fascismo.

Otoño de 1936, José Antonio Primo de Ribera y Ramiro Ledesma Ramos son fusilados en apenas un mes de diferencia en verano ya había muerto Onésimo Redondo. Al de Ferrol le había tocado la lotería antes de tiempo ya que, como decía Julio Cesar ‘Nada es más fácil que censurar a los muertos’ aunque, en este caso, más que censurar, deberíamos hablar de manipular.

Serraño Suñer llegaría a decir:

‘Respecto al mismo José Antonio no será gran sorpresa, para los bien informados, decir que Franco no le tenía simpatía. Había en ello reciprocidad, pues tampoco José Antonio sentía estimación por Franco y más de una vez me había yo -como amigo de ambos- mortificado por la crudeza de sus críticas’

Y apelo al testimonio del ‘Cuñadísimo’ por no hacerlo al ‘vox populi’ ya que era y es sabida la animadversión mutua. Sin embargo, para suerte del Caudillo, José Antonio murió y no en un accidente de avión como Sanjurjo y Mola, si no a manos del ejército republicano lo que le convirtió en el gran mártir de la causa nacional o, mejor dicho, franquista. Tanto es así que fue enterrado en el Valle de los Caídos como si de un faraón se tratase. Vaya, lo mismo que hizo Stalin de Lenin.

Respecto a Ledesma Ramos, cofundador de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas junto Giménez Caballero* (Gaceta Literaria), no fue elevado a la categoría de semi-Dios, es más, cayó en el olvido, pero su muerte permitió a Franco manejar a su antojo a las JONS. De tal forma que, dos años después de la escisión de estos con Falange Española, Franco las volvió a unificar, para más inri, junto a los requetés tradicionalistas.

Algunos pensarán que esta unión tiene mucho sentido, pero si atendemos al manifiesto de las JONS publicado en ‘La Patria Libre’ veremos que se califica el nacional-sindicalismo de Primo de Rivera como ‘un truco ingenuo, una ficción sin jugo’, ‘algo frívolo’, además de que mantener su apoyo a FE sería ser ‘cómplices de una farsa’. Pero, muerto Ledesma Ramos, seguramente el líder más carismático del nacional sindicalismo y el único que fue capaz de definir que era el ‘fascismo español’ con cierta coherencia, Franco hizo y deshizo a su antojo.

Con lo cual, en 1937 Franco mediante un decreto materializaba la unificación de Falange Española, las JONS y los tradicionalistas carlistas en la FET de las JONS. Si hacemos un análisis simplista ‘derechas-izquierdas’ no encontraremos nada ‘raro’ en esta simbiosis, si vamos más allá nos daremos cuenta que lo que Francisco Franco había hecho era crear un ‘Frankenstein político’. Además de unificar dos partidos no muy bien avenidos, hizo de dos formas políticas antagónicas una sola. Los que no estén muy familiarizados, les diré que es como si Marx y Bakunin hubiesen sido forzados a mantenerse unidos durante la I Internacional. Les diré más, las JONS era un partido revolucionario que ansiaba aunar lo social y lo nacional, mientras que el carlismo tradicionalista era, eso mismo, un partido tradicionalista monárquico que buscaba poco menos que volver al absolutismo decimonónico.

Pero el que durante 40 años fuese Jefe del Estado español no las tenía todas consigo, en el seno de FE aparecieron voces disidentes como la de Manuel Hedilla (líder de Falange tras la muerte de José Antonio) que se negó en rotundo a la unificación, ¿la respuesta? Hedilla fue detenido y condenado a muerte por conspirar contra Franco, condena que fue conmutada con el destierro a Canarias.

Vemos por lo tanto, como la afinidad de Franco con los dirigentes fascistas era más bien nula. El era un simple militarucho surgido de los confines de Marruecos y con aires de grandeza.

Con esto no intento ‘dulcificar’ el atroz régimen franquista ni la figura de su máximo dirigente, simplemente llamar a las cosas por su nombre. Si Franco hubiese sido realmente fascista, en la vida se le hubiese pasado por la cabeza esas unificaciones antinaturales, su único objetivo era erigirse dueño y señor de España a cualquier precio. Es más, decir que era antifascista no es tan descabellado pues con sus maniobras lo único que consiguió fue acabar con el fascismo genuino.

Ante eso, cabe preguntarse ¿podría tener miedo Franco de que el proyecto fascista comandado por Ledesma Ramos o el de José Antonio le terminara haciendo sombra? ¿unificar a tradicionalistas, jonistas, falangistas le sirvió para diluir la fuerza interna de estos grupos y así, tenerlos a su merced? Ahí dejo las preguntas...

Para concluir, decir que no es mi intención hacer apología de ninguna ideología, pero si a la gente le pica no hablar siempre de lo mismo, que se rasque.

Manifiesto de las JONS en ‘La Patria Libre’:

http://www.ramiroledesma.com/nrevolucion/lpln1a2.html

* La figura de Ernesto Giménez Caballero es interesante. Como ya he dicho, fue fundador de la Gaceta Literaria, una de las referencias culturales de la España de entonces, lo que le llevó a mantener constantes vínculos con Alberti, Lorca o Dalí, entre otros intelectuales de la época, para luego ser una de las primeras figuras públicas de España en mostrar su adhesión al fascismo. ¿Era tal la división de España? ¿Existía una tercera España? Estas cuestiones que serían interesantes de investigar.

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